Mujeres y cerveza: dos términos que no se entienden por separado
La relación entre las mujeres y la cerveza se remonta al origen de los tiempos.
Que la cerveza sea un sustantivo femenino no es casualidad. La inventaron ellas. Puede que la historia no sea muy conocida, pero las mujeres han estado vinculadas a nuestra bebida favorita desde sus orígenes. Hay muchos indicios (restos arqueológicos de civilizaciones varias) que atribuyen la patente a las mujeres.
La historia de la cerveza y la mujer
En la época sumeria de la antigua Mesopotamia, la cerveza y el pan eran la base alimenticia de la sociedad. La elaboración de la cerveza era una tarea confiada exclusivamente a las mujeres. Su cocina contaba con un espacio dedicado expresamente a la preparación de la cerveza denominado “la pureza”.
En tiempos vikingos, las mujeres eran las únicas que podían elaborar cerveza y solo ellas disponían de los útiles de preparado cervecero en propiedad. La sociedad vikinga creía que uno de los beneficios de la cerveza era sus propiedades curativas y brindaban con cuernos huecos en banquetes, ceremonias curativas y religiosas, tanto hombres como mujeres.
El sector de la cerveza en la Edad Media cambió para siempre por completo gracias a una mujer. Hildegarda de Bingen fue la primera en resolver la duda de ¿qué es el lúpulo?, estudió las propiedades de conserva que aportaba esta planta y decidió hacer cerveza con él. Desde de este momento, el lúpulo ha sido un indispensable en la receta de la cerveza hasta hoy en día.
Más tarde, los europeos emigraron al Nuevo Mundo, y con ellos llevaron sus costumbres, sus manías y, por supuesto, su cerveza. Aunque ésta no era algo que desconociesen los americanos, que desde hacía siglos elaboraban chicha de jora con maíz malteado, la bebida favorita de la nobleza inca. Pero… no era lo mismo.
En Canadá, otra mujer hizo historia. Susanah Holland, una emigrante inglesa, hizo de su peculiar receta de cerveza la base de la cervecería independiente más antigua de del país: Moosehead Brewery. Una empresa que, aunque era ella quien hacía las funciones de maestra cervecera y responsable de producción, llevaba el nombre de su esposo y de sus hijos.
Son muchas las mujeres que han aportado su “granito” de malta para hacer de esta bebida lo que hoy conocemos como cerveza, desde el momento en el que se supo quién inventó la cerveza, hasta la cerveza en la edad contemporánea. Sin embargo, las mujeres cerveceras perdieron su papel preponderante en el sector en beneficio del hombre, dejando el papel de las brewsters en un segundo plano.
Así que hemos decidido elaborar un estudio sobre la mujer y la cerveza para descartar cualquier atisbo de duda que pudiera crear la figura de la mujer en el sector de la cerveza porque creemos firmemente que la cerveza no entiende de géneros. Un estudio dividido en dos partes, la general y la que distingue por comunidades autónomas, con el que hemos querido desmontar los clichés del consumo de cerveza entre mujeres.
Estudio general sobre mujeres y cerveza
En la encuesta realizada por Snappy Research se han entrevistado a 300 mujeres consumidoras de cerveza de entre 20 y 50 años en España y se han obtenido resultados tan interesantes para nuestro estudio como los siguientes:
Para el 100 % de las mujeres la cerveza no es bebida de hombres o mujeres; es «cosa de ambos», sin embargo, a 3 de cada 4 mujeres les han servido el refresco cuando han ido con un hombre, aunque ellas sean las que han pedido cerveza. Incluso 1 de cada 3 ha notado cómo la gente se extraña al pedir una cerveza si va sola.
Pero las mujeres están dispuestas a beberse el mundo. De hecho, 6 de cada 10 mujeres se animarían a probar las cervezas locales cuando están de viaje, y 8 de cada 10 probaría una cerveza nueva si se la ofrecen.
Estudio por Comunidades Autónomas sobre las mujeres cerveceras
El estudio se ha basado en los resultados obtenidos por una encuesta realizada a 1700 mujeres entre 18 y 60 años, ahondando en las comunidades autónomas.
Aunque el 99,2% de las encuestadas han respondido que la cerveza no entiende de sexos (la cerveza es cosa de ambos; hombre y mujeres), parece que en la práctica todavía hay algunas ideas preconcebidas.
El 75 % de las mujeres de nuestro país han vivido una situación relacionada con tópicos de género. Un dato que destaca principalmente en Navarra, donde el 83 % de las mujeres afirman haberse visto envueltas alguna vez en ellas. A la comunidad foral, le sigue Madrid con un 81 %, y Asturias con un 79,9%. Los “mejores” datos son tan pobres como que un 65% de mujeres riojanas, un 68% de cántabras y un 69% de canarias aseguran haber experimentado esto tipo de tópicos.
Otro tópico relativo a cervezas y mujeres imprescindible se da en aquellas que rondan la treintena, al 40% de las encuestadas en esa franja de edad (30-40) se le ha preguntado en alguna ocasión si estaba embarazada al beber una cerveza 0,0.
Estilo de cerveza: cuestión geográfica, no de género
Otra de las conclusiones que arroja el estudio es que más de la mitad de las mujeres (56 %) afirman ser quienes deciden la variedad de cerveza que se consume en su hogar, despuntando las mujeres riojanas (67 %) en el ámbito decisor.
Eso sí, el consumo de cervezas más fuertes viene claramente denotado por la geografía. En el norte de España, existe un importante porcentaje que se decanta por la cerveza tostada, cerveza negra y/o de matices más fuertes. Así en Castilla y León (15,5%), Asturias (14,2 %), La Rioja (14,6 %), País Vasco y Navarra (11,2 % en ambos) la cantidad de mujeres que declaran que estas cervezas más fuertes son sus favoritas supera el 10 %, frente a otras comunidades como Extremadura (3,3 %) o Castilla La Mancha (2,7 %) donde solo el 3% las prefieren.
A lo largo de la historia han sido muchas las que han trabajado para que hoy en día podamos disfrutar de una pinta de cerveza en nuestro bar de confianza y disfrutar de ese placer que te da una cerveza lager o una cerveza pilsen. Con este estudio hemos llegado a muchas conclusiones, pero hay algo que ha quedado especialmente claro: la cerveza es una bebida paritaria. Porque la cerveza no entiende de géneros, sino de buen gusto.