Puede que la física cuántica no sea el tema más accesible del mundo, por muchos episodios de ‘The Big Bang Theory’ que hayas visto. Pero es muy probable que hayas oído hablar de algunas de sus partes elementales, como los átomos. A principios del siglo XX, el físico danés Niels Bohr descubrió la estructura básica del átomo -un núcleo con carga positiva rodeado de electrones en órbita-, lo que sentó las bases de cómo los entendemos hoy.

Este dato, asombroso de por sí, no es ni de lejos lo más interesante que deberías saber sobre este verdadero Gran Danés. Por ejemplo, estaría bien que supieras que recibió el Premio Nobel de Física en 1922, el mismo año y en el mismo campo que Albert Einstein. Bohr por su modelo atómico y Einstein por sus trabajos sobre el efecto fotoeléctrico. También fue el Schindler de los científicos porque cuando los nazis invadieron Europa en plena Segunda Guerra Mundial, Bohr ayudó a sus colegas que escapaban de Alemania proporcionándoles dinero, laboratorio y alojamientos temporales en Copenhague. Además, trabajó en el Proyecto Manhattan, ayudó a fundar el Centro Europeo para la Investigación Nuclear (CERN) en Ginebra y su hijo, Aage, ganó también el Nobel por sus investigaciones sobre los núcleos atómicos.

Impresionante, ¿verdad? Pero aquí hemos venido a hablar de cerveza, así que volvamos a 1922, cuando tras ganar el prestigioso galardón sueco, la fábrica de la cerveza más famosa de su país le hizo un regalo en agradecimiento a sus logros: una mansión situada junto a la fábrica. ¿Y la mayor ventaja de esta casa? Que tenía una tubería directa a la fábrica de cerveza, por lo que Bohr tenía espumosa bebida gratis e ilimitada de barril siempre que quería.

¿Suena genial verdad? Incluso suena como uno de los deseos que le pedirías al Genio de la lámpara y una recompensa adecuadamente épica para alguien que ayudó a construir nuestro conocimiento fundacional sobre el funcionamiento del universo. Por desgracia esta historia, que se ha popularizado a lo largo y ancho de Internet, no es (del todo) real.

Al parecer, Bohr sí se instaló junto a su familia en la palaciega Residencia de Honor de la cervecera en 1932, aunque la vivienda no fue exactamente un regalo, simplemente se le permitió vivir allí hasta su muerte, que aconteció en 1962. En fin, treinta años sin pagar alquiler no está nada mal.

¿Y la tubería de birra maravillosa? Según el biógrafo del físico, nunca llegó a existir. Pero sí es cierto que Niels Bohr tuvo derecho a recibir cerveza gratis en forma de barriles, cajas y botellas de cerveza durante tres décadas. Eso es MUCHA cerveza.

Incluso se cuenta otra historia al respecto, puesta en duda también, según la cual Bohr, cuando un empleado de la fábrica pasó por allí y preguntó cuánta cerveza quería que le entregaran cada día, este dijo «12», pensando en botellas, pero en su lugar le entregaron 12 cajas de cerveza al día durante un tiempo, hasta que se aclaró el malentendido.

 

¿Te han entrado ganas de tener tu propia tubería cervecil a domicilio? Pues primero gana un Premio Nobel y luego hablamos con Ambar a ver qué se puede hacer al respecto…

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