Brewsters, alewifes y braceresses: ¿quiénes eran?
Figuras fundamentales en la historia de la cerveza
Hubo un tiempo en el que la cerveza era cosa de mujeres. Más bien, la cerveza casi siempre ha sido un asunto exclusivo de mujeres. Un matriarcado de brewsters, alewife y braceresses que cambió cuando la cerveza pasó de la intimidad del hogar, primero a las tabernas y después, con la Revolución Industrial y la llegada del comercio a gran escala, a las fábricas de cerveza. Ahí, la mujer desapareció de la primera y la segunda línea de un negocio en el que llevaba casi desde que el mundo es mundo.
Estudiosas de la relación entre mujeres y cerveza, como Jane Payton defienden que esta privilegiada relación se remonta hasta hace 7000 años, a los albores de la civilización, en culturas como la sumeria o la mesopotámica.
Pero no es necesario retroceder tanto en el tiempo. Basta con tirar de conocimientos en historia para comprender el peso de las mujeres en el sector cervecero, una industria que, en el pasado, llegaron casi a monopolizar las Brewsters.
¿Pero cuál es el significado de Brewsters?
Un documento de 1393, define el significado de alewife como “mujer que guarda la casa de cerveza”; una definición que entronca con otros términos relacionados como brewsters o braceresses y que pone en valor la labor de elaboradoras que hacían muchas mujeres desde la Edad Media hasta aproximadamente el siglo XVII.
En un principio, la traducción de brewster en español sería algo así como “persona que elaboraba cerveza”, y se utilizaba en la Inglaterra medieval. Aunque en sus inicios podía aplicarse a cualquier cervecero, con el tiempo el significado de brewsters fue específico para las mujeres que se dedicaban a esta actividad. Su equivalente en español sería algo similar a cerveceras o fabricantes de cerveza.
Un trabajo que se desarrollaba en la intimidad del hogar y que, en muchos casos, permitía vender el excedente de producción, completando de esta manera los, casi siempre, escasos ingresos familiares.
Hildegarda de Bingen y la revolución del lúpulo
Durante muchos años, los conventos fueron también un foco de brewsters, encubiertas bajo el hábito de monjas. En un espacio donde estaba vedada la entrada del hombre, las mujeres elaboraron y experimentaron con cervezas, además de avanzar en el campo de disciplinas como la botánica.
Hildegarda de Bingen, no solo vivió hasta bien entrados los ochenta años en una época en que pasar de los treinta era casi un milagro, sino que también cambió la receta de la cerveza para siempre. ¿Recuerdas qué es el lúpulo? Hildegarda estudió esta planta y sus propiedades como conservante, estudios que sirvieron siglos más tarde para elaborar cervezas que conservaran sus propiedades, como nuestras cervezas con lúpulo recién molido, por lo que su papel en el misterio de quién inventó la cerveza es fundamental. De hecho, podríamos decir que Hildegarda está en la base de la pirámide de la exitosa cerveza IPA. Ya sabes, la próxima Ambar IPA , ¡a salud de Hidelgarda!
La desaparición de las brewsters y la caza de brujas
A medida que la cerveza dejó de ser un producto de fabricación doméstica y se convirtió en un negocio rentable, las mujeres comenzaron a perder su influencia en la industria. Con la llegada del comercio a gran escala, la producción pasó de las casas y las tabernas a las fábricas de cerveza, desplazando a las brewsters, alewifes y braceresses en favor de los gremios y corporaciones cerveceras, dominadas por hombres.
Este cambio no solo fue económico, sino también ideológico. En los siglos XVI y XVII, muchas de las mujeres que seguían elaborando y vendiendo cerveza fueron víctimas de la propaganda misógina que las relacionaba con la brujería. Se promovió la imagen de la brewster como una figura peligrosa, asociándola con la magia negra y la superstición. La iconografía de la época, con mujeres llevando grandes sombreros puntiagudos y calderos burbujeantes, no es casualidad: esos sombreros eran utilizados por las brewsters para destacar en los mercados, y los calderos eran los recipientes donde preparaban la cerveza.
Esta persecución no fue solo simbólica. En muchos lugares de Europa, las mujeres cerveceras fueron víctimas de verdaderas cazas de brujas, en las que fueron acusadas, procesadas y en muchos casos ejecutadas. Este fenómeno, sumado a las regulaciones que restringieron la producción de cerveza a las fábricas, terminó por eliminar casi por completo la presencia femenina en la industria cervecera.
El renacimiento de las brewsters en el siglo XXI
Tres siglos después, las mujeres están recuperando su espacio en el mundo de la cerveza. En España, iniciativas como Pink Boots Society buscan reivindicar el papel de las brewsters contemporáneas, apoyando a mujeres que trabajan en el sector cervecero. En países como Inglaterra o Estados Unidos, han surgido proyectos exitosos liderados completamente por mujeres, desafiando la idea de que la cerveza es un mundo exclusivamente masculino.
En los últimos años, el interés por la cerveza artesanal ha favorecido el regreso de las mujeres a la primera línea de la producción cervecera. Cada vez hay más maestras cerveceras que están innovando en sabores, ingredientes y procesos, demostrando que la tradición de las brewsters sigue viva.
La historia nos demuestra que, aunque la industria cervecera ha cambiado a lo largo de los siglos, el papel de la mujer en su desarrollo ha sido protagonista. Las brewsters, alewifes y braceresses fueron pioneras en la elaboración de la cerveza, y hoy, sus herederas están recuperando un legado que nunca debió haber sido olvidado.
Y es que, recordad, la cerveza no es cosa de hombres o de mujeres, sino de buen gusto.