HISTORIA DE UN CERVECERO CELÍACO

Ser celíaco a los 30 para un cervecero no es algo fácil. Descubre mi historia

Autor: Celiaco a los 30

Historia de un cervecero celíaco

Ordenando fotos de hace unos años me fije en la de una con amigos. Me llamó la atención la camiseta cañera que tanto me gustaba y como todos hemos envejecido. Pero lo que más me sorprendió era que se me pasó totalmente por alto que en esa foto no era celiaco y la comida de la mesa y la cerveza con la brindo tenían gluten.

 

Este año cumpliré mi séptimo aniversario como celíaco, me resulta muy fácil llevar la cuenta porque el diagnóstico me llegó cuando tenía treinta años. Qué raro que no me fijara en ese detalle en la foto, es extraño que mi cabeza no se inundara con pensamientos del tipo “eso ahora sería imposible”. ¿Por qué? Supongo que porque simplemente no lo echo de menos y lo que veo en la foto me parece de lo más normal.

 

Sentirse “normal” es tan complicado y a la vez tan sencillo como poder hacer cosas que para la mayoría no tienen importancia: que en las bodas te sirvan un postre y no fruta, compartir la tarta de cumpleaños con el resto de invitados o disfrutar de una cerveza fresquita con los amigos después del curro. A veces, la felicidad se alcanza en esos esos pequeños detalles tan normales.

 

Poco después de mi diagnóstico treintañero, participé en el festival del celíaco de Madrid, donde miles de familias acudían a comprar productos sin gluten. La mayoría de los celiacos que conocí eran niños o adultos diagnosticados desde muy pequeños. Yo, con mis treinta años y un pasado lleno de gluten, me sentía un bicho raro. Sin embargo, en aquel festival descubrí una de la claves de mi “normalización”, la cerveza Ambar sin gluten.

 

Recuerdo perfectamente mi cara de incredulidad cuando me ofrecieron una “cerveza sin gluten”. Seguro que sabe a otra cosa, pensé, porque hace siete años los panes y galletas sin gluten, en su mayoría, eran intragables. Pero no, era cerveza y sabía a cerveza. Por primera vez en meses probaba un producto especial para celíacos que sabía a lo que tenía que saber. ¡Por fin!

La siguiente pregunta fue: ¿y es seguro, podemos beber cerveza elaborada con malta de cebada? Tiene cebada pero es sin gluten, o es brujería o una auténtica maravilla. ¿Y dónde se compra? ¿Y en los bares se puede pedir?

 

A partir de entonces, cuando pasaba por delante de un bar chequeaba la barra en busca del logo de Ambar con la espiga barrada y lo apuntaba a mi lista de bares que molan. Me acostumbre a preguntar siempre si tienen cerveza sin gluten y cuando me decían que no, les contaba que los de Ambar tenían y estaba muy buena. Tuve que elegir entre esa costumbre o la de llevar una cerveza en el bolso y al llegar a un restaurante pedir que la pusieran a enfriar (no diré quién lo hacía, pero me parece tan grande que cada vez que lo recuerdo se me dibuja una sonrisa en la cara).

 

Siete años después las cosas han cambiado mucho. Ya casi no me miran raro cuando pregunto por cerveza sin gluten y ya no tengo una lista de bares que molan, ahora consulto los bares en la app del móvil.

 

Dentro de treinta años no sé cómo será la vida de los celíacos, si habrán encontrado la vacuna y solo quedaremos celíacos maduritos o si cada mañana nos tomaremos una pastilla para la tensión y otra para el gluten. En cualquier caso, tengo muy claro que no olvidaré jamás como aquella primera cerveza Ambar Sin Gluten me ayudó a aceptar la celiaquía y a recuperar la extraordinaria sensación de ser normal.

La ciencia avanza para facilitarnos la vida. Lo mismo sucede en el terreno cervecero. ¡Encuentra tu gadget cervecero!

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia. Si sigues navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies.